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La mayoría de nuestros pacientes que nos consultan por presentar mamas tuberosas, nos muestran su inquietud sobre la forma del implante que les vamos a colocar.

Muchas de ellas nos solicitan prótesis anatómicas. Existe una creencia muy extendida fomentada, en parte, por algunos cirujanos, de que la parte más voluminosa y redondeada de los cuadrantes inferiores de las prótesis anatómicas, encaja perfectamente en el déficit que presentan las mamas tuberosas. Esto es lo que vamos a valorar en este artículo.

Básicamente lo que tienen en común todas las mamas tuberosas, es que la parte inferior de la mama se ha desarrollado poco, es más corta de lo normal, por ser asiento de un anillo de constricción que causa esta patología.

La idea que se busca al operar una mama tuberosa es rellenar la zona que quedaría dentro de la línea que demarca la silueta normal de una mama.

Podríamos decir que esta sería la forma de una mama tuberosa y la línea azul nos demarca la nueva silueta que debemos de proporcionarle.

Así pensado parece que la forma de la prótesis anatómica, más abultada en su parte inferior, encajaría mejor en la mama tuberosa, con el fin de corregir el defecto.

El problema, o la consideración que no se tiene en cuenta, es que si bien la prótesis anatómica es más “barriguda” en proyección anterior, su distancia desde el punto donde va el pezón hasta el límite inferior de la misma, por lo que nos va a formar mal la nueva zona que queremos recrear.

Por tanto, podríamos pensar en las prótesis anatómicas más voluminosas donde la mama tuberosa presenta mayor déficit de tejidos. Esto, sin embargo, es una idea errónea, ya que el pezón en la prótesis anatómica tiene que ir sobre el punto de máxima proyección de la misma, esto es común a todas las prótesis, el pezón es algo así como la cima de la montaña, no puede quedar en una ladera, lateralizado, debe estar bien colocado.

Si colocamos una línea horizontal que pase por donde debe ir el pezón en una prótesis anatómica y le superponemos la imagen a una mama tuberosa, encontraremos que no aumenta prácticamente la distancia del polo inferior; que es lo que en una mama tuberosa es claramente deficitario, la realidad es esta, que la mayoría del implante quedará en la zona superior y lo que aumenta el polo inferior, donde la mama tuberosa es más deficitaria, es muy poco.

Sin embargo, si repetimos la experiencia con un implante redondo nos encontraremos que este sí que rellena adecuadamente los cuadrantes inferiores, por lo tanto corregirá muchísimo mejor el defecto característico de las mamas tubulares.

17 abril, 2020

MAMAS TUBEROSAS CON PRÓTESIS ANATÓMICAS

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